PIRCA

No hay identidad nacional sin cultura y medios populares

Pascual Calicchio Secretario General Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual.

Por la prórroga de las asignaciones específicas

La represión a quienes se movilizaban frente al Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) el 11 de abril pasado puso en agenda un tema que venía pasando casi desapercibido salvo para los afectados: en diciembre del 2017 y acompañado de otra represión, en ese caso a quienes se manifestaban contra la reforma jubilatoria, se aprobó la Ley 27432 que le puso fecha de vencimiento a varias asignaciones específicas.

¿Qué son las asignaciones específicas? Impuestos que deben ir destinados a objetivos concretos para promocionar determinadas actividades. Por ejemplo el 10 % de cada entrada de cine va dedicado a financiar el INCAA. Según la ley mencionada estas asignaciones vencerían en diciembre del 2022. Esto no implica que se deje de cobrar el impuesto sino que lo recaudado ya no será destinado al fin por el que fue creado sino que el Estado podría redirigirlo para otros objetivos.

¿Quiénes se ven afectados/as? Esto afecta fundamentalmente a sectores de la cultura y los medios populares: las bibliotecas populares que forman la CONABIP, los institutos del Cine, del Teatro, de la Música, la Defensoría del Público, los Fondos de Fomento del ENACOM destinados a medios comunitarios y de pueblos indígenas.

En búsqueda de soluciones

Distintos sectores se empezaron a mover en plena pandemia para tratar de revertir esta situación y fue así que el diputado Pablo Carro (FDT Córdoba) presentó un proyecto para prorrogar el vencimiento de las asignaciones que no se logró votar en las sesiones de fin de año en las que se cayó el presupuesto.  Existiría en principio el acuerdo entre distintos sectores políticos en la Cámara de Diputados para volver a tratarlo y llegar un consenso que permita que sea votado antes de fin de año, pero nadie sabe cuál será la dinámica legislativa en los tiempos por venir por lo que la preocupación persiste.

En ese contexto desde distintos sectores de la cultura y la comunicación se han movilizado para pedirle a los/as legisladores/as que las asignaciones se prorroguen. En casi todas las provincias se han realizado asambleas, hubo acciones en las redes sociales y se realizó un festival frente al Congreso el jueves 28 de abril. El cine es el sector que más visibilidad tuvo en este tiempo pero también se han sumado los medios de comunicación comunitarios, las bibliotecas populares, los/as músicos/as, actores y actrices, periodistas, sindicatos, universidades, entre otres. A medida que se acerque diciembre y no se trate en el Congreso la movilización seguramente irá aumentando.

Nuestra Identidad

Las industrias culturales son hoy una importante fuente de ingresos al país y generan una innumerable cantidad de fuentes de trabajo, pero además son formadoras de nuestra identidad nacional. No es lo mismo que haya apoyo y fomento de las producciones independientes, federales, experimentales, comunitarias a que sólo se apoyen los proyectos con posibilidad de éxito comercial o con una mirada del país centralista que ignore la extensión y diversidad de voces, gustos,  sentimientos, miradas que existen a lo largo y ancho del mismo.

El macrismo con sus decretos modificó los puntos centrales de la Ley de Servicios de Comunicación que buscaban impedir una concentración en pocas manos para dar vía libre a las grandes empresas de medios y el capital extranjero, mientras el cine sufría el congelamiento de créditos, la subejecución presupuestaria y se beneficiaba a un pequeño de grupo de grandes empresas. Hay que terminar con esa lógica.

Es un buen momento para plantear que cultura queremos para nuestro país, a que sectores tenemos que promover y a cuáles hay que regular, un debate que también se está dando en otros lugares del mundo donde se discute qué hacer con las OTT como Nétflix, Amazon, Disney por mencionar algunas, empresas que en muchos casos al no tener sede en Argentina no pagan tributos que podrían destinarse a la producción como pasa con las entradas de cine. Pero no sólo es un problema económico, también hay que pensar como establecer una “cuota de pantalla” para que en sus catálogos haya una mayor cantidad y variedad de películas, series o documentales nacionales. Defender la cultura y la industria nacional debe ser la prioridad.

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